El tiempo no es amigo de nadie

Estamos hechos para morir. 
Vivimos para recordar tiempos que siempre fueron mejores, para lamentar decisiones que nos condujeron por senderos intrincados, senderos bordeados por plantas de espino donde izquierda y derecha matan por igual. Tras nuestros pasos, centenares de ramas nos cierran el camino, se enredan y se anudan como serpientes. Al echar la vista atrás, el sonoro siseo de sus lenguas bífidas estrecha el corazón, dejando un único camino por el que deambular.

El tiempo no es amigo de nadie, nunca permanece pero siempre se recuerda. Te mira como un ser breve e insignificante, una ola que muere en la orilla y mientras, tú lo contemplas como a un gigante eterno e imperecedero. 
Cuando al fin se atisba el final en la distancia, solo queda sitio para la reminiscencia, para encontrar soluciones a problemas intangibles de la memoria. Ahora que conoces las respuestas, el universo conspira en tu contra.
Tarde, siempre demasiado tarde. 

Carlota Moreno Villar.

Comentarios

  1. No es demasiado tarde para que vuelvas a dejar retazos de tu arte por este "valle de bits". Gracias por volver a regalarnos otra de tus preciosas joyas literarias.

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